28 julio 2011

Dibujos

Cuando tenía trece años, y las hormonas aún más descolocadas que ahora, me entretuve en una clase de historia a dibudialogar con mi compañero Susi. El procedimiento era: Uno dibujaba algo calentón y le pasaba el papel al otro para que completase el diseño o iniciase uno nuevo. Cuando nos pilló el profesor, tuvo la amabilidad (o el miedo) de no avergonzarnos en clase, sin embargo aquella tarde había reunión de padres y evidentemente los míos contemplaron aquella obra maestra. No pasó nada de nada y sin embargo yo aprendí algunas lecciones. Ahora el Presidente del Congreso (170.000 €) publica (¡oye que sí, que se lo publican!) su gran colección de dibujos realizados en las sesiones del Parlamento. ¡Uaaaaauuuuuu!