13 julio 2011

Controlador Piscícola

He vuelto a utilizar mis artes en Monfragüe. Impresionado quedé por la consideración que se nos tiene ahora a los pescadores (cosa que era previsible, por otra parte, ya que solo a un cenutrio o cenutria -sirva aquí sí, el femenino, a pesar de que la entrada del diccionario la asigna el género m.) se le podría haber ocurrido nuestra expulsión tipo morisca). El caso es que hemos pasado de ser considerados poco menos que una peste, a darnos un permiso para solicitar en el día, hasta ser, como sucede ahora, "Colaborador en control piscícola en el Parque Nacional de Monfragüe" y con duración mensual. Es lo que sucede cuando los despachos abandonan la vida y la calle, la desconexión lleva al desconocimiento, y el desconocimiento a hacer daño (aunque no sea su intención). Sea como fuere, me congratulo de la vuelta, aunque no hayan reconocido públicamente el error.