10 mayo 2011

Humanidad malevolucionada

¿Porqué nuestro cerebro tarda más de veinte minutos en enterarse de que estamos llenos y por consiguiente seguimos comiendo sin necesitarlo? Esta es una de las muchas cosas que nos suceden y que tenían un propósito cuando eramos cazadores-recolectores, hace más de diez mil años, pero ahora no. Para tener reservas, cuando nuestros antecesores encontraban comida rica en grasa o azúcar, consumíamos más de la necesaria. ¿Quién sabe cuando volveríamos a encontrar un manjar similar? Así que nuestro hipotálamo desarrolló un mecanismo que le impedía enterarse en el acto de que ya habíamos comido suficiente. Pero la evolución no contó con que ibamos a dejar de ser cazadores para convertirnos en sedentarios consumidores de grasa y azúcar. La naturaleza se equivocó con nosotros y ahora nuestra obesidad lo paga. Lo mismo sucedió con la adrenalina o el desarrollo de ciertas fobias, pero eso es otra historia.