12 abril 2011

Los cincuenta de Gagarin

me han hecho recordar mi viejo reloj hecho en en el Este (PAKETA, pero escrito en ruso), cuando el Este era el Este, con foto del dios Yuri. El reloj de veinticuatro horas -¿para qué am y pm?- es y será eterno por la simpleza de su mecanismo. Una rueda para poner la hora y dar cuerda y otra para mover el aro externo que proporciona la hora de las capitales del mundo que, en la época fría, interesaban a la URRS (Madrid no está). Me recuerda el PPT que viaja por internet: cuando los soviéticos quisieron un bolígrafo que escribiera en gravedad cero usaron un lápiz. Así de simple. Sin más, bravo.