09 abril 2011

Excelencias

¡Hala, lo que voy a decir! Lo realmente malo es favorecer a alguien por sus deméritos.
Recuerdo que mis padres sudaron gotas de sangre para poder pagar la Universidad a los tres (3 eran 3 los hijos de la Angela). Mi padre, tuvo que buscar un nuevo y durísimo trabajo (de esos en los que no puedes estar hasta los sesenta y cinco años ni mucho menos hasta los sesenta y siete), pero ahí estuvo peleando por nosotros para que pudiéramos tener una carrera y un futuro mejor que el suyo (el que el futuro vaya a ser peor, sin duda, no es culpa de ellos que siempre creyeron -ingenuos como yo- que el esfuerzo traía recompensa). No sólo costaba pasta gansa que estudiáramos, sino que de otra parte, aquellos que nunca estudiaban tenían ayudas para la formación, luego empezaron las ET (25 años celebramos ahora) que seguramente han hecho mucho para que algún alumno sin ganas de estudiar aprendiera un oficio, pero para la mayoría has sido el modo de ganar un dinerito fácil para seguir manteniendo su moto (yo nunca tuve) o su coche (tampoco entonces) o algún caprichito (eviten vds. sus enfados ya que la maryoría no es todos, claro, pero sería bueno saber cuántos se colocaron en ese oficio supuestamente aprendido en la ET). Así que sí, creo que se debe de ayudar más a quien se esfuerza (el efecto Mateo).
El martes en el IES Valle del Jerte se reconoce el mérito de los mejores estudiantes de 4º ESO y 2º de Bachillerato, no es nada, claro, 50 euros y un diploma. Ójala también pudiéramos reconocer el mérito de aquellos que se esfuerzan tanto o más que estos para alcanzar un deseado suficiente, pero eso es más difícil de medir, aunque lo merezcan igual. Por supuesto.