01 abril 2011

Confortare

Reconfortado por ti, por él y por ella. Reconfortado por los correos recibidos, los comentarios en la red, los abrazos y los besos, reconfortado por la planta que llegó de manera totalmente imprevista (¡ójala dure mucho!), reconfortado por el recibimiento de mis otrora antiguos compañeros, tan fiel como la despedida de mis hasta ayer nuevos compañeros. Reconfortado por ti que me pagaste el primer café de la mañana, reconfortado por ti que te acercaste a ver si acaso necesitaba de tu hombro, reconfortado por quien se me dirigió, reconfortado por quien me recordó (después de once años), reconfortado por quien me sonrió, por ti que me contaste el primer chascarrillo de la mañana, reconfortado por quien me invitó a fumar -sin fumar- en el patio; y yo, sintiéndome tan pequeño, como si tuviese que pagar un préstamo -hipoteca inalcanzable para mis escasos recursos- por tan hermosa amistad, me he sentido reconfortado, profusamente reconfortado precisamente por ti. Gracias.