07 marzo 2011

Autobuses urbanos de largas distancias

La cochera no abría, así que a las 7:50 me acerqué a la parada de correos y me dispuse a esperar. ¡Uf!, nada, me voy andando. Subo, subo, subo, ¡guay, un autobus, en esta parada lo puedo coger! ¡Oh, no, es la línea 1! Sigo subiendo y subiendo y pasando paradas (por paradas que no quede, que hay para aburrir) y doblo el cuartel y subo la Avda. de la Virgen y ¡nada, que no hay autobús! Así que cruzo el Gabri y subo, subo y subo. Y ni rastro de autobús. Por fin, llego al residencial ese tan mono y ahí, sí, ya viendo mi supersitio de trabajo, (Alaska) ahí sí, repito, aparece el autobús, no es 2 sino el 3 pero algo es algo. Ya no lo cojo, claro. ¿Quien coge estos transportes públicos en Bipolaria? Nadie. ¿Porqué? Porque sencillamente no existen. Muchas paradas y pocos autobuses. Mal. Espero que mañana hayan arreglado la puerta de la cochera. O me haré corredor de maratón.