07 enero 2011

Mitos

Ser pastor debía de ser en la antigua Grecia tan magnífico como hoy ser banquero (que no bancario). El mortal Anquises, bello como un dios para Afrodita, padre de Eneas, no pudo reprimir -tras la borrachera- el deseo de contar a todos como se "benefició", o más bien fue beneficiado por/a , Afrodita, a pesar de la prohibición de la diosa. Un rayo lo dejó lisiado por haberse atrevido a presumir. Los varones no hemos escarmentado -en cabeza ajena- aún por el castigo de tal presunción, lo que deja a la teoría de Bandura un poco descolocada.
Otro pastor Paris, fue tentado por tres diosas para que entregara la manzana de oro a la más bella. Hera le ofreció dominio y poder, Atenea la victoria en todas las batallas y Afrodita las más bellas mujeres del mundo. Sabía la ojizarca qué ofrecía, porque la manzana fue para ella. Lo que contradice, a su vez, las teorías afirmantes de que el poder es lo más de lo más para los hombres. ¡Qué tiempos!, y por supuesto nada que ver en forma (quizá en fondo) con los pastores judeo-cristianos.