17 diciembre 2010

Unos añitos

A veces me sorprenden los años y lo buenos que han sido (síntoma de vejez.) Era verano del 78 o del 79, no recuerdo bien. Mi amigo A. y el que cuenta esto recorríamos la cornisa Cantábrica con el 4 latas de color verde aceituna de su propiedad. Se convirtió en un recorrido habitual siempre que teníamos unos días y no pisábamos tierra extranjera. El viaje comenzaba en Santurce y acababa en Santiago de Compostela (o al revés). Para nosotros era la ruta del aguardiente ya que cada tramo tenía una especialidad ligeramente distinta (era casero, claro, nada de productos industriales) y por aquel entonces uno podía conducir aunque se bebiera. En el punto final de este viaje santo (la amistad y la sidra han de ser obra de dios) bailamos al son de quien actúa hoy, nos fotografiamos con ellos y compramos su primer disco (la rebusca de cinta y fotos ha sido positiva)