03 diciembre 2010

Fue él

Lamentablemente (o no) la mentira es esencial para nuestro desarrollo linguístico y dominar la mentira (de modo óptimo), permite al lenguaje modificar la conducta de los otros. Mentir es pues, triste o felizmente, un signo de inteligencia.
(A propósito de las noticias locales que hoy contienen tal vocablo)