03 noviembre 2010

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Madrid tiene todo menos calma y tranquilidad. La ciudad, supuestamente vacía este puente, debió de llenarse con quienes hemos ido a disfrutar (merced a no tener controles en esta semana -dios bendiga a los profesores de ESO de mi hija) de su belleza arquitectónica y los museos . Madrid es hermosa a poco que pasees por ella sorteando las tentaciones comerciales que, por otro lado, no la hacen diferente a Londres, Paris o Berlín. Las franquicias han conseguido eso: igualar personas de tacón a pelo y disolver la identidad de las urbes, pero parece que a todos nos gustan los mundos predeciblemente idénticos. Desde un escaparate en Alcalá, el modelo nos invitaba a hacer sofing (descansar en el sofá de casa), para ello no valía, parece ser, cualquier ropa, hay una especial para tal fin. ¡Viva la identidad!