20 junio 2010

El mundial de la siesta

Yo, que odio el furbo, siempre he dicho que de haber tenido un hijo le habría aficcionado a verlo y practicarlo por encima de todas las cosas. Si me apuran, por encima incluso de Educación para la Ciudadanía. Es una cuestión de rito social cual paso a ser el hombre de la tribu, similar a cazar un león entre los masai o a tomar la comunión primera en esta Patria que pisamos (¿o era pisoteamos?). El caso es que si antes era ya un problema acudir un lunes al trabajo y no conversar por no seguir los avatares de la liga ahora el problema es exponencialmente mayor porque te paran hasta por la calle.
-¡Anda, que el otro día España! - me dijo el vecino nada más verme en el cruce. Y así seguimos, (pero esta vez sin sentirme idiota) hasta nuestros respectivos trabajos . Yo charlando como un señor de los de verdad, porque merced a la coincidencia en tiempo de siesta, ese partido lo había visto (o casi).