11 mayo 2010

El prejuicio y la mera exposición

Nuestra intuición es más vulnerable al juicio falso sobre los demás. Basándonos en nuestro temor genético a lo nuevo y lo ajeno el sistema se activa fácilmente al polo negativo y una vez formado el juicio (inconsciente) es difícil de cambiar. Sobreconfiados en nuestra preconcepción formamos nuestras creencias falsas sobre los otros y después influimos en los demás para que las confirmen y así poder mantenerlas. El sistema se mantiene por sí sólo en el error.
La razón por la que el efecto de la mera exposición (Zajonc, 1968: ante estímulos neutros su presencia habitual se convierte en agradable) no suceda con la gente de nuestra vida cotidiana, de nuestro trabajo, nuestros nuevos vecinos etc. es porque ante nuestros cóngeneres nunca partimos de 0, no hay tabula rasa, siempre existe nuestro maldito juicio previo intuitivo que arruina la convivencia.