25 abril 2010

Pesca

Hastiado y cansado vuelvo al coche. Creo que es la caña, algo la pasa hoy, quizás sea el hilo, se me ha liado un par de veces, lo más probable es que sea yo. Sea como fuere algo no está funcionando bien hoy. Me rindo, me voy. Al llegar al coche compruebo la hora (9,30) y veo el otro equipo de repuesto. ¡Es tan pronto! Monto el nuevo equipo y vuelvo al agua. Lanzo una vez y saco una trucha de 970 gramos, lanzo otra vez y capturo una nueva de 480 gramos. Esto no hay quien lo entienda -me digo. Sigo lanzando y al cuarto o quinto lance capturo una nueva pintona. En total casi dos kilos de trucha. Recojo de nuevo, son casi las diez.
Doy fe de que así sucedió y de que después de muchos años sigo sin entender nada de la pesca.