30 marzo 2010

Semana Santa, la Iglesia, los curas y el Vaticano

"Di Jesucristo ¿por qué
me besan tanto los pies?
Soy San Pedro aquí sentado,
en bronce inmovilizado,
no puedo mirar de lado
ni pegar un puntapié,
pues tengo los pies gastados,
como ves.
Haz un milagro, Señor.
Déjame bajar al río,
volver a ser pescador,
que es lo mío"
Algunos piensan que una crisis así, ingenuos desconocedores de la Edad de Hierro Eclesiástica, acabará con la Iglesia. Sirva el poema de Alberti para expresar que uno y uno no siempre son dos, que no es lo mismo predicar que dar trigo, que se esconde a Jesús detrás de mitras y capirotes y que ya Mateo (23,2-3) lo contó.