11 febrero 2010

Matías internauta

Matías usaba las mismas cuentas en casa y en el trabajo. Era una manera cómoda de manejar datos y tener copias de todo en todas partes. Al principio eran envíos sin asunto pero como el intercambio aumentaba empezó a titular los correos, primero con letras simples, aa, Bb, AB...Cuando tuvo muchos identificadores como estos se descubrió una tarde aburrida de lluvia haciendo el genoma completo de sus mails. Decidió utilizar asuntos más morfémicos: lista, atención, colores, mercado etc. El intercambio epistolar prosiguió meses hasta que apareció un correo con la siguiente identidad, De: Matías. Destinatario: Matías. Asunto: Mira esto. Pensó que alguien le había robado su cuenta y en un ataque de pánico borró la dirección y creó una nueva. Ya no había vuelta atrás. Matías había desparecido de la red. El ciberespacio entonó un requiem por los asuntos perdidos.