03 febrero 2010

Alicia

"Una viuda de setenta años que había vivido durante 25 en el mismo piso comprobó un día ,al volver a él, que la habían robado. Decidió mudarse...Según su relato las personas que se ocuparon de la mudanza intentaban controlar sus pasos, perdían sus posesiones...Dejaron siniestras inscripciones en sus muebles...la siguieron haciéndose señas entre ellos...Fue a un psiquiatra que le dió tranquilizantes pero sus experiencias no cambiaron. Fue a ver a otro que le recomendó hospitalizarse, pero se negó...
Otro terapeuta le explicó a la mujer que ella había perdido su caparazón...De este modo era vulnerable...Estos problemas desaparecerían, le aseguró, cuando creciera otro caparazón. Debía deshacer el equipaje y organizar su nuevo piso. Tenía que "rutinizar" todos sus movimientos, levantarse a la misma hora, hacer las compras en un mismo momento, ir a las mismas tiendas... Durante dos semanas no tenía que intentar hacer nuevos amigos, debía visitar a sus antiguos y no describir sus experiencias...De acuerdo con la metáfora de Alicia en su habitación percibió a la mujer cambiando con mayor lentitud que su mundo...")
Minuchin, S. (1995) Familias y Terapia Familiar. Gedisa