27 enero 2010

Para los restos

Lo peor del proceso digestivo es deshacerse de los restos. Lo más sucio de la consunción es la defecación. Lo peor de la vida es morir, nuestros restos son un problema y ni en cenizas desaparecemos del todo. Lo malo del pasar es el permanecer para siempre. Las ciudades no pueden con nuestros restos y es imposible reciclar lo irreciclable. El aluminio no muere, el plástico tampoco y las colillas de nuestros cigarros vivirán para siempre. Ahora resulta que lo peor de todo no es producir la energía, (quien me lo iba a decir a mi que siempre quise cerrar Almaraz), si no quedarse con los restos que vivirán para siempre. Mientras tanto el aire de aquí no es bueno y Francia se forra a nuestra costa (como siempre).