19 noviembre 2009

Salud y Trabajo

Halloween gana por goleada y me temo que de seguir así las cosas, y si no interviene alguien con alguna subvención, el maldito gato de la suerte chino nos invadirá también y luego no digan que no lo avisé que los gatos no dan más que pelo y a mi personalmente me caen antipáticos. Donde esté un Saint Pancras, me digo, y justo hoy recibo uno (calendario) tal que así

que ya sé que, según la tradición era un niño pero es que se le pone más bien cara de niña y a mi me da igual, si podría incluso suceder que fuera niña, y vale, pero entonces sería Santa Pancracia y me da por buscar más retratos, que como entonces no había cámaras digitales cada uno lo pintó como le apeteció, y encuentro cosas curiosísimas como
y no me digan vds. que no hay diferencias porque no es lo mismo ponerle un perejil al centurión romano que al mocetón pintando por Barbieri. Sirva esta digresión (o Rollo Macabeo) para decir que retomo la tradición de mi madre que, con perejil o no, lo agarraba de vez en cuando para darle un beso lleno de amor y pedirle salud y trabajo. No es que le hiciera mucho caso, pero ¡un gato! ¡Vamos no me digan que prefieren un comedor de pelos!