16 octubre 2009

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El sueño de quienes ven este simulacro de curso es que al final los alumnos acaben agradeciendo la disciplina. ¿Véis?, nos dirán, lo que los chicos quieren es disciplina. El sueño de los creadores del reality, y también del de los elementos con uniforme que lo hacen posible, es ganar dinero. Los pupilos aguantarán lo que puedan porque cada día que pasa se enriquecen un poco más y luego ¡ah, fortuna!, tal vez acaben de revelación mediática en cualquier programa de mierda televisiva. Personalmente soy más del sesenta y nueve (no hablo de sexo, mal pensao) y nos daban (afortunádamente no todos pero sí muchos) hostias como panes porque sí, porque ese día se levantaban así. De los castigos ni te hablo. No había que hacer nada malo, sólo existir ante sus ojos. No había chicas, eso también incluía profesoras, y el mundo era gris, tan gris que no quiero de ningún modo volver a él. Tampoco ver en la tv3 un producto edulcorado de lo que aquello fue.