01 septiembre 2009

Alemania, 10

Museos. Los cinco principales están "amontonados" en la Isla de los Museos. Es Patrimonio de la Humanidad pero, como ellos dicen, eso sólo les da obligaciones. Pérgamo tiene su altar casi completo (dioses contra humanos y titanes) y la entrada procesional de Nabucodonosor. El museo se construyó así para que las piezas no echaran de menos el Eufrates y el Tigris. Nada de aire acondicionado y mucha luz. Un calor terrible. Dicen que cuando los arqueólogos alemanes (estos sí lo eran a diferencia de los sacapiedras británicos) llegaron, la población turca machacaba las estatuas para encalar sus casas así que no tienen conciencia de rapiña histórica. La mujer más guapa de Berlín ha salido de su museo, están restaurándolo, y se expone en el de Grecia y Peloponeso. Poco que decir de los museos de pintura. A mi me gustó Pan consolando a Psique. La tarde la hemos dedicado a Foster. El Parlamento impresiona por su estructura, materiales y diseño, también por el aprovechamiento del frío y el calor. Utiliza energía a base colza. ¡Este tío es un genio!
Nefertiti, la más bella. La puerta de Nabuco y al fondo Pérgamo. Porno babilónico. Pan consuela a Psique. La cúpula de Foster. Es lo que ves. Al día siguiente vamos a Postdam (24 kms. al sur de Berlín), es una zona residencial, siempre lo fue desde Federico der Grosse ¿Qué lo libro de las bombas?, ¿el estar lejos de Berlín o el ser residencial?, tengo mis dudas. En el palacio de los príncipes se firmaron los acuerdos del reparto de Alemania. Todo Postdam quedó luego bajo el poder soviético. En las casas de lujo crearon su "ciudad prohibida" (la población no podía entrar ahí), al caer el muro se llevaron todo lo que pudieron. Luego hemos visitado el Palacio de Sans Souci. Allí encontraba Federico el sosiego (¿sabes que su padre mató delante de él al amigo que le ayudo a escapar de palacio cuando no quiso aceptar las responsabilidades que más tarde asumió? ¡Terrible!) Voltaire tuvo allí habitación por tres años. Pidió ser enterrado en los jardines del palacio junto a sus perros. 300 años después de su muerte lo consiguió. No te voy a hablar del campo de concentración de Sachsenhausen, mis anotaciones de él son un desorden triste.
Aquí se lo repartieron todo. El palacio sin penas. La tumba de el Grande, la gente sigue echándole patatas, él las proporcionó antes a la población y así murieron menos.