31 agosto 2009

Alemania, 9


Afortunádamente la East Side Gallery está siendo repintada, en ocasiones incluso, por los propios artistas. El mejor, sin duda, el beso de Breznev y Honecker ("este amor me está matando") obra del ruso Dimitri Bruvel. Ahora es arte y espacio de recuerdo pero se levantó de la noche a la mañana sin que los propios soldados supieran lo que iban a hacer. Rusia no podía permitir que la gente huyera de su maravilloso régimen. Los berlineses -sucede como aquí- ponen nombre a todos los edificios ("la polvera, el lápiz de labios y la muela con caries" para lo que ahora es la catedral, "las unicas mujeres silenciosas" para las ninfas de la fuente de Neptuno, "el almacén de Ikea" para las cinco embajadas nórdicas, etc., etc.) Al lado del monumento a Federico II, de quién se dice que su único gran amor fue Voltaire, y frente a la Universidad de Humboltd, casa de 29 premios nobel, se quemaron 21.000 libros. Cien años antes Heinrich Heine había escrito: "Ahí donde se queman libros se acaban quemando también seres humanos". La frase forma parte del memorial en la plaza. Berlín es una ciudad abierta, moderna y llena de vida al anochecer, más barata que Madrid también. La plaza de Postdam es como Picadilly en Londres, pero en bonito. Hoteles viejos trasladados y encuadrados en nuevas estructuras, luces de colores que cambian las formas de los edificios, torres con ascensores ultrarápidos, tranvía, metro, autobús, coches y bicicletas. Jardines con nudistas en lagos públicos. Todo está aquí, y españoles, como siempre, los que más. ¿No hay ningún político español que venga a tomar ideas de cómo se hacen las cosas aquí?- dice la guía en la panorámica.
Er tio e los planos. El beso. Foto family. Plaza de Sony en Postdam. La gente moría por cruzar el muro. Cada bloque representa un campo de concentración, si caminas entre ellos sientes mucha inseguridad y claustrofobia, es lo que pretendió el artista.