19 agosto 2009

Alemania, 2

Star se llama la alianza que permite cambiar un vuelo con DLH por otro de Spanair, afortunádamente vamos con tiempo y como somos perros viejos (I feel it in my bones, dice el slogan que promociona las olimpiadas en Madrid) preguntamos a Lufthansa antes de hacer cola. Cambiamos T1 por T2. La llegada a Frankfurt del Meno (río) es puntual. Un mismo autobús recoge a tres grupos de distinta procedencia y destinos hoteleros (para que luego digan que no hay crisis, últimamente mis viajes se parecen cada vez más a viajes unipersonales). Nuestra primera visita, por cercanía de hotel, es la city. Unos 350 bancos se pisotean aquí y los rascacielos alcanzan los 250 mts. El monumento al trabajador es, por supuesto, un cuello con corbata. Tres mil euros ha costado y andan los habitantes del vado de los francos un pelín enfadados con el tema. No saben estos como nos las gastamos en otros lares. La ciudad presume de que un tercio de sus habitantes no tiene pasaporte alemán, también de feria del libro y de ser el centro financiero alemán. Son seiscientos mil habitantes que triplican este número desde las 6:00 hasta las 18:00 horas. Tranvía, metro, tren y sobre todo bicicletas ayudan a descongestionar la ciudad. El tiempo magnífico.
Sujetando un rasca. Cerca del río en la Estación Central. La Pe de Almodóvar.