29 mayo 2009

Más felicidad

Asisto embelesado al ensayo de Silvia para la audición de fin de curso de mandolina. Toca Rondó de Rafaelle Carace. Observo cómo las manos se deslizan con rapidez por el pequeño mástil y cómo es capaz al mismo tiempo de hablar un lenguaje musical con la profesora de piano que la acompaña en la melodía. Entre esos garabatos, descubren ritmo, tono y cuándo han de hacer las entradas de modo simultáneo (disculpen vds. mi total analfabetismo musical). Me emboba la melodía que volveré a escuchar en Santa María el día 3 de junio. Hace cuatro días -como quien dice- tocaba con esforzado ahínco melodías sencillas infantiles. El tiempo pasa. Afortunádamente para bien también.