21 mayo 2009

Extinción

Mientras contemplaba el otro día como en Manila (aunque la ciudad es sólo un nombre entre mil posibles), no contentos con las peleas de gallo a secas, colocaban en uno de los espolones un cuchillo afilado para que pudieran matar mejor, no dejé de repetirme que nos merecemos la extinción. No somos una especie que merezca pervivir. Ni siquiera nos puede salvar haber escritos grandes composiciones musicales o literarias. No podemos pervivir así. En veintisiete años tal vez Apophis [asteroide 99942] tenga a bien ceder el dominio del planeta a otra especie.