16 septiembre 2008

Sin solución

El provincianismo no tiene cura. Se extiende como un virus y no suele mejorar. Dice un barrio -o quien asume su representación- que no quiere un recurso para formación y empleo de ex-toxicómanos. Los barrios solo quieren fiestas patronales y entregar premios peloteros. Es una opción. Hace años, alguno de esos barrios eran sitios donde los provincianos de entonces no querían ni pisar; pero el tiempo pasa. Con cuatro cohetes de artificio nos podemos volver aún más provincianos que los de antaño. Siendo jóvenes todo el que podía abandonaba este mundo capitalino. Ahora los niños de doce y trece años añoran ya abandonarlo. ¡Vamos a tirar unos cohetes a ver si se quedan!