15 julio 2007

Memoria [2]

Podríamos pensar que el mayor problema son las derivaciones éticas que perder la memoria tiene. El posible uso que se haga de estos bloqueantes en contra de la integridad psíquica de alguien. Se podría por ejemplo torturar a alguien y hacerle olvidar esa última parte de su vida. Podríamos estafar a alguien mediante un timo, realizar un robo y borrar esos recuerdos como si nada hubiera sucedido. Pero más allá de estas ficciones posiblemente reales, lo que a algunos nos preocupa es si realmente después de haber sufrido un acontecimiento traumático capaz de construir un TEP [Trastorno de Estrés Postraumático] lo mejor es borrarlo como si nada hubiera sucedido. Por ejemplo un soldado que ha visto morir a sus compañeros podría evitarse el trastorno con una inyección. Nada habría sucedido. No habría ocurrido. Ni la violación, ni el accidente mortal, ni la inundación. No habría sucedido porque no habría quedado registrado en su memoria. ¿Queremos eso? Yo no lo quiero. No sólo porque no creo que se pueda lograr un eficiente borrado limitado sólo al último acontecimiento que se quiera eliminar. Si no sobre todo porque creo que la vida es también sufrimiento y dolor y tenemos que ser capaces de afrontarlo. Es fácil que se desarrolle la pildora y se adminsitre igual que hoy se administran hipnóticos, sedantes, neurolépticos o litio. ¡Es tan fácil hacer desaparecer un síntoma con una píldora! Pero el síntoma es sólo eso: La muestra externa de un problema que, a pesar de todo, sigue estando ahí.