22 febrero 2006

La Coronación

Quiero considerarlo sentido común, aunque tal vez a alguno le parezca nostalgia. El Parque de la Coronación era mi patio de juegos de niño. Un espacio abierto, casi inabarcable. Allí aprendí a montar en bici, me apedree con mis amigos ["y enemigos"], jugué a policias y ladrones, al fútbol, a burro y a la taba.
Entiendo que para mucha gente [sobre todo de la tercera edad] la reforma del parque haya sido un éxito [además hay imagen santa y todo]. Yo pienso que nuestra normativa sociedad ha conseguido lo que nunca debería hacerse: regular y limitar el juego infantil. Lo han reducido a una pista asfaltada y un espacio prefabricado de juegos, donde ya no hay libertad para jugar al fútbol, montar en bici o corretear libremente. Suelte allí descuidadamente a sus hijos y verá cuantas broncas de los viandantes reciben.
Lo dicho, más cemento.