07 enero 2006

Hugh Thomas

Muchos oficiales del ejército español veían en sus propias tradiciones la encarnación de una cierta idea de una España intemporal, básicamente castellana, sin política, que creaba el orden y prohibía todo lo que no fuera español (en esto incluían el separatismo, el socialismo, la masonería, el comunismo y el anarquismo). Estaban convencidos de que su juramento, como oficiales de "sostener la independencia de la Patria y defenderla de enemigos exteriores e interiores" se encontraba por encima de su juramento de lealtad a la República...En 1932, la aprobación del Estatuto catalán despertó las pasiones de muchos oficiales. No era sólo que la creación de un Estado catalán pareciera amenazar la integridad de la España que los militares habían jurado defender. La autonomía catalana parecía una afrenta deliberada al propio ejército, que entre 1917 y 1923 había tenido a Bercelona bajo la ley marcial.
de su libro La guerra civil española, Grijalbo.